Es AA para usted

He visto a cientos de familias poner sus pies en el sendero por el que sí se llega a alguna parte; he visto componerse las situaciones domésticas más imposibles

La bebida no era algo de lo que nos gustaba hablar — era algo que nos gustaba beber. Bebíamos licores finos y bebíamos matarratas — y todo lo que hubiera entremedias. Muchos de nosotros no nos dimos cuenta de que teníamos un problema hasta que fue demasiado tarde. Alcohólicos Anónimos nos dio nuestra segunda oportunidad.

Muchos de nosotros hemos estado encarcelados. Y la bebida desempeñó un papel muy importante en los crímenes que cometimos — mucho más importante de lo que nos imaginamos.

“Tengo 57 años, y llevo once años sobrio en A.A. Trabajo como ejecutivo en una empresa industrial, y tengo el respeto de mi familia. Pero no siempre fue así; de mis 57 años, 25 los pasé en prisión.”

Nos pusimos a pensar seria y sinceramente en cómo bebíamos. Consideramos lo bueno y lo malo. Cierto que era divertido, pero teníamos que mirar también la otra cara de la moneda

De los mismos miembros de A.A., aprendimos que la fuerza de voluntad nunca funcionaba, ni el “secarse” por un rato. Tarde o temprano, estos A.A. nos dijeron, volvieron a beber. Era como una alergia, nos indicaron, y la dura experiencia les enseñó que eran alérgicos a la bebida.

Muchos de nosotros lo pasamos mal bebiendo. Estábamos sin dinero, sin techo. Dormíamos en portales, mendigábamos. Vivíamos en los barrios perdidos, o peor aún, confinados repetidas veces en instituciones siquiátricas o carcelarias. Estábamos llenos de ira, violentos. Y muchos de nosotros todavía tenemos las cicatrices que lo demuestran.

Sin embargo, no todos los alcohólicos tienen problemas como estos. Muchos nunca perdimos nuestros empleos, o nuestras familias. No obstante, teníamos también las cicatrices — de heridas por dentro. Teníamos el mismo problema que los demás -— no podíamos beber sin peligro.

La gran mayoría de nosotros no tuvimos intención de beber tanto como para meternos en graves dificultades. Pero así acabamos. Había que cambiar algo. ¿Quizá la bebida tuviera algo que ver con los problemas?

“Ingresé en el programa como un escéptico. Todavía creía que podía aguantar la bebida. No tenía la menor idea de cuánto me agradaría estar sobrio.