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En en enunciado de A.A. se dice: "para ser miembro de A.A. no se pagan honorarios ni cuotas, nos mantenemos con nuestras propias contribuciones".

Esto queda mejor aclarado en la Séptima Tradición: "Todo grupo de A.A. debe mantenerse a sí mismo, negándose a recibir contribuciones de fuera".

Quizás esto, así expresado, pueda no ser entendido, pero sí lo será si tenemos en cuenta que las Tradiciones de Alcohólicos Anónimos se fueron perfilando con el análisis objetivo de las experiencias vividas tanto a nivel personal como de Grupo.

La política de autofinanciación es, por experiencia, muy positiva, pues A.A. es consciente del poder que tiene el dinero para dividir a las personas; por eso, el carácter fundamental de la Comunidad es espiritual y no material.

Los Grupos de A.A. para su propio funcionamiento y para mantener la estructura de servicios que han creado, no necesitan de grandes cantidades de dinero, y así es costumbre en las Reuniones de A.A. "pasar una bolsa" en la que cada alcohólico pone la cantidad con la que desea contribuir anónimamente.

El Automantenimiento: Donde se mezclan la espiritualidad y el dinero

Los grupos de A.A. deben mantenerse completamente con las contribuciones voluntarias de sus miembros.

Nos parece conveniente que cada grupo alcan­ce este ideal lo antes posible; creemos que cualquier solicitud pública de fondos que emplee el nom­bre de A.A. es muy peligrosa ya sea hecha por los grupos, los clubs, los hospitales u otras agencias ajenas; que el aceptar grandes donaciones de cualquier fuente, o contribuciones que supongan cualquier obligación, no es prudente.

Además, nos causa mucha preocupación aquellas tesorerías de A.A. que siguen acumulando dinero, además de una reserva prudente, sin tener para ello un determinado propósto A.A. A menudo, la expe­riencia nos ha advertido que nada hay que tenga más poder para destruir nuestra herencia espiritual que las disputas vanas sobre la propiedad, el dinero, y la autoridad.